viernes, 28 de octubre de 2016

Javier Bahón y las inteligencias múltiples

Fuente: http://www.mundoprimaria.com
La entrada de hoy va dirigida a la intención de responder a una pregunta que me hago constantemente y que, más que una respuesta, lo que me genera son nuevas cuestiones: ¿Por qué partir siempre de las dificultades del alumnado?, ¿Por qué nos empeñamos en centrarnos en aquello que no hace del todo bien para machacarle una y otra vez con miles de ejercicios descontextualizados para “reforzar” el contenido en cuestión? 

Si tienes dificultad en los algoritmos, 25 sumas con llevada para mañana; clases particulares por la tardes porque han bajado las notas; profesor/a en casa para mejorar el inglés… 
Por favor, son niños/as, no máquinas. Necesitan jugar, salir, hacer amigos/as, pelearse, hacer las paces con ellos y ellas, disfrutar, divertirse y en definitiva, vivir su infancia…
¿Qué opináis de la posibilidad de partir de las potencialidades y no de las dificultades?, ¿Por qué esa obsesión en la memorización de contenidos como el polisíndeton la anáfora? ¡Si ni nosotros/as los recordamos! Yo al menos… No los he vuelto a usar desde el cole… 

Por otro lado, en tan solo cinco segundos, google nos puede dar una definición mucho más exacta que el mejor de los catedráticos ¡Y mediante diversos códigos y formas!
¿Por qué entonces tanto empeño en memorizar? Muchas veces, incluso sin llegar a comprender, para olvidar días después… No entiendo que nos obsesionemos en que nuestros niños/as destaquen en las instrumentales como matemáticas o lengua (que dicho sea de paso, desde luego hay que adquirir hasta un mínimo exigible) y dejemos de un lado sus verdaderos talentos… Si el chico es bueno en música, ¡Refuerza eso!, premia sus composiciones, si da clases extraescolares o particulares, que sean sobre lo que le apasiona, organiza y planifica su enseñanza desde ahí, no es imposible enseñar mates desde la música, tal vez estemos ante un nuevo Mozart y, por nuestra culpa, por nuestra obcecación en el libro de texto, en la reproducción, en la enseñanza tradicional… el mundo se lo pierda… 

Tal vez incluso este Mozart, se convierta debido a nuestra torpeza, en un nuevo caso de fracaso escolar…

No digo (bajo ningún concepto) que no sean importantes o que deberíamos obviarlos en la educación pero, tal vez le concedamos demasiada importancia a los contenidos equivocados.

¿Qué pasa con otros contenidos menos conceptuales, menos memorísticos como el tratamiento de la información o las destrezas discusivas, ¿Qué hay de las habilidades sociales o de resolución de conflictos? Esos contenidos, esas aptitudes y competencias que realmente serán necesarios en la vida de nuestro alumnado, en su desempeño y formación en esta sociedad neoliberal, cambiante y postmoderna durante su vida adulta… ¿Acaso es el mínimo común múltiplo más importante?

Lamento la falta de tiempo, me gustaría escribir largo y tendido de esto… Intentar responder a todas estas preguntas desde mi perspectiva y tener la oportunidad de poner esas respuestas en común con interlocutores/as interesados/as en el tema. Aprender al fin y al cabo. No soy precisamente un “lumbreras” pero esto me interesa, me gusta, me emociona... Así que me lo apunto en mi agenda de tareas pendientes, tal vez la próxima vez.

Mientras tanto, os dejo un vídeo de Javier Bahón intentando crear esa incertidumbre, ese crepitar en la mente y en los corazones de docentes y no docentes… Solemos hablar a la ligera de la innovación en los procesos de enseñanza aprendizaje, pero a menudo nos quedamos en la superficie. Hablamos de técnicas de evaluación novedosas, instrumentos inusuales o prácticas metodológicas que parecen dar estupendos resultados, pero no ahondamos, no penetramos en las profundidades de ese océano casi infinito de posibilidades. Bajo mi punto de vista, vemos el proceso de E-A de una forma muy superficial pero oiga usted, un paso es un paso, y bienvenido sea cualquier intento de mejora e innovación. Poco a poco lo conseguiremos, y son precisamente esas muestras de interés, esas ganas de desacomodación y esa motivación por parte del profesorado y de los padres y madres que verdaderamente se implican en la educación de sus hijos, lo que nos hará llegar tan lejos como nos propongamos.


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