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| Fuente: http://www.mundoprimaria.com |
Si
tienes dificultad en los algoritmos, 25 sumas con llevada para mañana; clases
particulares por la tardes porque han bajado las notas; profesor/a en casa para
mejorar el inglés…
Por
favor, son niños/as, no máquinas. Necesitan jugar, salir, hacer amigos/as,
pelearse, hacer las paces con ellos y ellas, disfrutar, divertirse y en
definitiva, vivir su infancia…
¿Qué
opináis de la posibilidad de partir de las potencialidades y no de las
dificultades?, ¿Por qué esa obsesión en la memorización de contenidos como el
polisíndeton la anáfora? ¡Si ni nosotros/as los recordamos! Yo al menos… No los
he vuelto a usar desde el cole…
Por
otro lado, en tan solo cinco segundos, google nos puede dar una definición
mucho más exacta que el mejor de los catedráticos ¡Y mediante diversos códigos
y formas!
¿Por
qué entonces tanto empeño en memorizar? Muchas veces, incluso sin llegar a
comprender, para olvidar días después… No entiendo que nos obsesionemos en que
nuestros niños/as destaquen en las instrumentales como matemáticas o lengua (que
dicho sea de paso, desde luego hay que adquirir hasta un mínimo exigible) y
dejemos de un lado sus verdaderos talentos… Si el chico es bueno en música, ¡Refuerza
eso!, premia sus composiciones, si da clases extraescolares o particulares, que
sean sobre lo que le apasiona, organiza y planifica su enseñanza desde ahí, no
es imposible enseñar mates desde la música, tal vez estemos ante un nuevo Mozart
y, por nuestra culpa, por nuestra obcecación en el libro de texto, en la
reproducción, en la enseñanza tradicional… el mundo se lo pierda…
Tal
vez incluso este Mozart, se convierta debido a nuestra torpeza, en un nuevo
caso de fracaso escolar…
No
digo (bajo ningún concepto) que no sean importantes o que deberíamos obviarlos
en la educación pero, tal vez le concedamos demasiada importancia a los
contenidos equivocados.
¿Qué
pasa con otros contenidos menos conceptuales, menos memorísticos como el
tratamiento de la información o las destrezas discusivas, ¿Qué hay de las
habilidades sociales o de resolución de conflictos? Esos contenidos, esas aptitudes
y competencias que realmente serán necesarios en la vida de nuestro alumnado,
en su desempeño y formación en esta sociedad neoliberal, cambiante y
postmoderna durante su vida adulta… ¿Acaso es el mínimo común múltiplo más importante?
Lamento
la falta de tiempo, me gustaría escribir largo y tendido de esto… Intentar
responder a todas estas preguntas desde mi perspectiva y tener la oportunidad
de poner esas respuestas en común con interlocutores/as interesados/as en el
tema. Aprender al fin y al cabo. No soy precisamente un “lumbreras” pero esto
me interesa, me gusta, me emociona... Así que me lo apunto en mi agenda de
tareas pendientes, tal vez la próxima vez.
Mientras
tanto, os dejo un vídeo de Javier Bahón intentando crear esa incertidumbre, ese
crepitar en la mente y en los corazones de docentes y no docentes… Solemos
hablar a la ligera de la innovación en los procesos de enseñanza aprendizaje,
pero a menudo nos quedamos en la superficie. Hablamos de técnicas de evaluación
novedosas, instrumentos inusuales o prácticas metodológicas que parecen dar
estupendos resultados, pero no ahondamos, no penetramos en las profundidades de
ese océano casi infinito de posibilidades. Bajo mi punto de vista, vemos el
proceso de E-A de una forma muy superficial pero oiga usted, un paso es un
paso, y bienvenido sea cualquier intento de mejora e innovación. Poco a poco lo
conseguiremos, y son precisamente esas muestras de interés, esas ganas de
desacomodación y esa motivación por parte del profesorado y de los padres y
madres que verdaderamente se implican en la educación de sus hijos, lo que nos
hará llegar tan lejos como nos propongamos.



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